A lo largo de una vida laboral, sea ésta corta o larga, las personas atravesamos diversas situaciones personales que influyen en nuestro trabajo.
Una pérdida, un hallazgo, el nacimiento de un niño en la familia, la enfermedad, el cansancio… Pueden influir en nosotras.
Algunas de estas circunstancias, u otras que no menciono porque desconozco, pueden acarrear una falta de motivación hacia el trabajo.
No es una situación que se solucione facilmente, no es una depresión (o si?) que se aborde con medicación ,terapia y reposo. La mayor parte de las veces has de seguir yendo a trabajar. Pero no manejas papeles, ni piezas, ni mercancia. Manejamos niños ávidos de atención, de estímulos, de propuestas; niños que merecen nuestra implicación al cien por cien y que no la tienen, no por desidia sino por incapacidad.
Algunas de las causas que sí conozco y que aún no he mencionado, tienen que ver con la satisfación que nos produzca nuestro trabajo. Si es un trabajo que has elegido, te has preparado para desempeñarlo con solvencia, te gusta, te permiten desarrollarlo con autonomía, se te valora y reconoce, y se remunera adecuadamente ; estupendo , la falta de motivación tardará en aparecer.
Si por el contrario no lo has elegido, ni te gusta, ni te permiten trabajar autónomamente y encima no lo pagan bien, la falta de motivación está asegurada.
De todos los aspectos mencionados, creo que los que más influyen en la desmotivación , son aquellos que se refieren a la falta de autonomía (porque implica falta de confianza), la falta de valoración (porque acaba por minar la confianza en uno mismo), y la falta de un salario adecuado ( que , en definitiva, es la prueba evidente de la desvalorización del trabajo)
Se habla mucho de que la educación es una tarea vocacional. Empiezo a dudarlo o, al menos, empiezo a creer que la vocación, mal pagada, tiene fecha de caducidad.

Lo lamentamo mucho, después de pasarme 1/2 tarde borrando más de 1500 comentarios spam, como una auténtica automáta, he borrado los comentarios de este post. Si las personas que escribisteis algún comentario yenéis problemas a la hora de realizar otro, por favor, poneros en contacto con nosotras. Mil perdones por mi grave error
Hola,
la verdad es que da un poco de miedo, porque una educadora no trabaja con cajas, sino con niños pequeños. Parece obvio, pero es como todo lo que os ocurre: tratáis con elementos mucho más importantes que los vuelos de un piloto de Iberia, pero luego es el piloto al que hay que mimar y consentir y con vosotras parece que todo da igual
La verdad es que siendo tantos padres como somos, no lo entiendo